mondorinólogos.

mondorinólogos.
Equilibrio entre flores y espinas

Calidad de vida

10 Junio 2008

Lo he leído hoy en elpais.com: la Unión Europea acaba de llegar a un acuerdo para ampliar la jornada laboral por encima de las 48 horas semanales. Se trata de una iniciativa propuesta por Eslovenia y que han aprobado los 27 (con la oposición de España, todo hay que decirlo). Que nadie se asuste: no nos obligarán a trabajar más horas. Lo de aumentar la jornada sería opcional. O al menos eso parece… Cada Estado podría modificar su propia legislación para ampliar horarios y permitir el free choice, un sistema que ya está en marcha en algún país europeo y según el cual cada trabajador puede pactar individualmente su horario laboral con el empresario.

A mí ya me parece bien que cada uno tenga libertad para negociar con su jefe el horario laboral que más le conviene. Siempre dentro de unos límites y en unas condiciones económicas justas, por supuesto. Si uno decide trabajar más horas (y lo hace porque quiere, no por obligación), adelante con su decisión. Pero no puedo evitar darle una Espina a una sociedad que nos crea la necesidad de dedicar tanto tiempo al trabajo.

Ahí va otra noticia publicada en elpais.com hace unos días: prácticamente la mitad de la población actual sufre ansiedad. Sus causas son la competitividad en el trabajo, un ritmo de vida acelerado, la necesidad de consumir… Como explica el artículo, cada vez más gente busca vías de escape a las situaciones de estrés a través del deporte o la meditación. Los hay que radicalizan esa búsqueda del equilibrio y practican el downshifting, una filosofía de vida que surgió hace un par de décadas y que parece tener cada vez más adeptos. ¿La clave? Vivir con menos para vivir mejor.

Los downshifters tienen una visión digamos que minimalista de la vida: voluntariamente, deciden simplificarla. Trabajar menos (aunque eso suponga tener un sueldo menor y reducir su nivel de vida) y disfrutar más. Disfrutar del tiempo libre, de la familia, de las aficiones, de uno mismo. ¿Qué importa si no pueden comprarse el último modelo en televisores de plasma si la vida les compensa con placeres mayores?

Me gusta eso del downshifting… Ante todo, calidad de vida.

M’han canviat l’avi!

5 Junio 2008

No he venido aquí a hablar de mi libro. Pero, ya que estamos, dejad que os cuente una cosa: han preparado una segunda impresión de M’han canviat l’avi! La noticia me ha emocionado porque eso significa que el cuento (mi primera criaturita) gusta a la gente…

A los que no lo hayáis leído os explicaré que M’han canviat l’avi! es la historia de un niño que un buen día hace un inquietante descubrimiento: su abuelo ya no es el que solía ser. Alguien se lo ho cambiado. En su casa vive ahora un señor que se parece mucho al abuelo pero no actúa como él. ¿Quién ese ese señor? ¿Qué ha pasado con el abuelo verdadero? El cuento se dirige a los niños más pequeños pero cualquiera puede leerlo.

¿Vamos a por la tercera impresión? Llega el momento del automarketing: aquí tenéis información sobre el cuento (en catalán). Si os apetece, podéis comprarlo y leerlo o regalárselo a alguna criatura que tengáis por los alrededores. ¡Creo que os gustará!

 

 

De perdidos y encontrados

2 Junio 2008

No, no os voy a hablar de los pasajeros del Oceanic 815 y sus peripecias en una isla surrealista (sólo un comentario: ¡qué gran final para la cuarta temporada!). Aunque la primera historia de este post, la de los encontrados, también va de gente que sobrevive en plena naturaleza y bien podría trasladarse a una serie. La semana pasada se dieron a conocer las fotografías de una nueva tribu indígena descubierta en la selva brasileña, cerca de la frontera con Perú. Survival International los llama “indígenas invisibles”: son pueblos que han decidido evitar todo contacto con el mundo exterior pero ven amenazada su existencia por la tala de árboles y el avance de la civilización, que les obliga a huir de su territorio y establecerse en lugares más seguros.

Sin abandonar ese mismo contexto nos encontramos con los perdidos (en este caso, perdidas). Son las lenguas indígenas en peligro de extinción. Como el xwja o ixcateco, una lengua propia de Oaxaca (al sur de México) que ya sólo hablan ocho personas, según nos cuenta una noticia en elpais.com. ¿No os resulta chocante poder saber no sólo el número exacto de personas que hablan una lengua, sino el nombre y apellidos de cada una de ellas? Por suerte, el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes de México está haciendo todo lo posible para preservar la lengua de esta gente, a la que se conoce como “personas de algodón”.

Son curiosos los contrastes de nuestro mundo, ¿verdad? Una aldea global unida por Internet frente a unos indígenas que prefieren ser invisibles a estar globalizados. Un mensaje en un blog que podrían leer millones de personas frente a una lengua cuyos hablantes se pueden contar con los dedos de ambas manos…

Posts siguientes »