El duende de Papá Noel
24 December 2008Ahí va el segundo cuento infantil navideño que recuperé de mi baúl de los recuerdos. ¡Feliz Navidad!
El duende de Papá Noel
Esta Navidad, Gonzalo quiere una bicicleta de color rojo. Se la habría pedido a los Reyes Magos, pero les envió la carta hace varias semanas y se olvidó de incluirla en la lista de regalos. Además, Papá Noel está a punto de llegar; si le pide la bicicleta a él, la tendrá esta misma noche.
Aunque ahora Gonzalo tiene un problema: ¿cómo avisa a Papá Noel con tan poco tiempo? Quizás si grita mucho, él le oirá desde el Polo Norte…
-¡Papá Noeeel, quiero una bici de color rojooo! –grita Gonzalo.
Por si acaso no le ha oído bien (es que el Polo Norte queda muy lejos de su casa), Gonzalo vuelve a gritar, esta vez con más fuerza:
-¡¡¡PAPÁ NOEEEL, QUIERO UNA BICI DE COLOR ROJOOO!!!
-¡No grites tanto que me vas a dejar sordo! –replica una vocecita.
Gonzalo oye un ¡PUM! y, de repente, alguien aparece delante de él. Es un hombrecito en miniatura, que no debe de medir más de un palmo de alto. Viste de verde y rojo y tiene las orejas puntiagudas.
-Tú no eres Papá Noel –dice Gonzalo.
-¡Claro que no, qué tontería! Papá Noel no vendrá hasta esta noche. Yo soy un duende –contesta el hombrecito.
El Duende se presenta: es uno de los ayudantes de Papá Noel. Durante el año, trabaja en la fábrica de juguetes que Papá Noel tiene en el Polo Norte. Pero cuando queda poco para Navidad, supervisa que todos los niños se preparen como es debido para recibir la visita de Papá Noel.
-He venido a explicarte cómo debes recibir a Papá Noel esta noche. Así que vamos al grano, ¡que tengo prisa! Todavía me quedan muchísimos niños por visitar –dice el Duende.
Entonces saca una lista del bolsillo y empieza a leer con rapidez:
-En primer lugar, tienes que limpiar bien la chimenea para que Papá Noel no se manche el traje rojo cuando entre en tu casa.
-¡Pero si yo no tengo chimenea! ¡Papá Noel no podrá entrar en casa! –se asusta Gonzalo.
-Si no tienes chimenea, Papá Noel entrará por la ventana. Pero tendrás que dejar unos terroncitos de azúcar en tu ventana para que los renos que tiran del trineo encuentren el camino –le avisa el Duende.
Gonzalo no le comenta nada al Duende, pero piensa que esta noche dejará en la ventana un puñado de chocolatinas además de los terrones de azúcar. Así los renos encontrarán su casa antes que las demás.
-Después, deberás colgar tus calcetines en un lugar en el que se vean bien para que Papá Noel ponga dentro tus regalos. Si lo prefieres, puedes dejar tus zapatos cerca de la ventana –explica el Duende.
Gonzalo no le comenta nada al Duende, pero piensa que esta noche dejará los zapatos de papá cerca de la ventana. Como son más grandes que los suyos, dentro cabrán muchos regalos.
-También tendrás que preparar comida y bebida para Papá Noel. Puedes dejarle galletas, que le gustan mucho, y una copita de licor. Así Papá Noel recuperará fuerzas antes de visitar otra casa –dice el Duende.
Gonzalo no le comenta nada al Duende, pero piensa que le pedirá a mamá que prepare un pastel para Papá Noel. Seguro que le gustará más que las galletas, con lo que se pondrá contento y le dejará más regalos.
-Y lo más importante: esta noche tendrás que acostarte pronto. Si Papá Noel te sorprende despierto, pasará de largo de tu casa –advierte el Duende.
Gonzalo no le comenta nada al Duende, pero piensa que esta noche será el primero en irse a la cama.
-Muy bien, ya sabes todo lo que debes hacer -dice el Duende-. Y ahora me voy corriendo, ¡que todavía me quedan muchísimos niños por visitar!
Y antes de que Gonzalo pueda pensar nada, el Duende hace otro ¡PUM! y desaparece sin dejar rastro.
