Creer o no creer
22 February 2009Un hombre llega a casa a las tantas con una mancha roja bien visible en el cuello de la camisa. ¿Carmín? Eso deduce su esposa al descubrir la mancha. El hombre excusa su tardanza diciendo que se ha entretenido en el hospital jugando con los niños, que ha ido allí de visita para ver en qué está invirtiendo su dinero cierta fundación con la que colaboran los dos. La mancha, asegura, no es lápiz de labios sino témpera: se ha ensuciado la camisa pintando una jirafa roja. La mujer no le cree. Dice que no quiere volver a verle nunca más. Esa noche, como mínimo, el hombre dormirá en el sofá.
¿Habéis visto el anuncio? La historia acaba preguntando al espectador si cree al hombre o, como la esposa, está convencido de que miente. Para comprobarlo, le invitan a entrar en una página web: www.creeronocreer.org.
Una, que es cotilla por naturaleza, ayer no pudo resistir la tentación de visitar la web para enterarse de qué iba el anuncio. Si queréis descubrirlo por vosotros mismos no sigáis leyendo: ahora viene un spoiler de lo que encontraréis en Internet. El vídeo forma parte de una original campaña publicitaria de la Fundación CurArte, una organización sin ánimo de lucro que tiene por objetivo “conseguir que los hospitales infantiles sean menos hospitales y más infantiles”. Para ello, se dedican a decorar los espacios físicos del hospital (paredes, mobiliario, pijamas, etc) y organizan diferentes actividades para promover el juego, la creatividad y el arte. Resumiendo: se trata de lograr que los niños se olviden de que están en un hospital, en la medida de lo posible, y se sientan prácticamente como en casa.
La labor de esta fundación es muy similar a la de Afanoc, la asociación con la que colaboro como voluntaria. Es curioso. Precisamente ayer, el día que descubrí la existencia de la Fundación CurArte, tuvimos nosotros fiesta grande en la Vall d’Hebron: un carnaval faraónico, que convirtió la planta de oncología del hospital en un rincón del Antiguo Egipto por unas horas. Una, además de cotilla por naturaleza, es muy poco dada a disfrazarse; pero la ocasión lo merecía. Ver las sonrisas de los niños (y también las de los padres) bastó para acabar con esa sensación de ridículo que le ataca a una cuando la hacen embutirse en un improvisado aunque efectivo traje de faraona.
Afanoc también promueve talleres y actividades para los niños hospitalizados. Cuenta con una sala de juegos repleta de juguetes y material para hacer manualidades que abre sus puertas todos los días del año. Además, la asociación ha decorado los pasillos y las habitaciones de la planta de oncología con pegatinas de los Xuklis, unos personajes diseñados para Afanoc por la ilustradora Roser Capdevila, creadora de Les Tres Bessones. Pueden parecer detalles menores, pero os aseguro que el ambiente creado allí hace que, a veces, una se olvide de que está en un hospital.
La Flor de hoy va para todas esas asociaciones que trabajan para que conseguir que los niños hospitalizados puedan sentirse como en casa.