mondorinólogos.

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Equilibrio entre flores y espinas

El Arte de Neko

21 June 2009

Si, a pesar del calor de este verano recién estrenado, hay alguien a ese lado del monitor que lleve sombrero, llega el momento de quitárselo. El resto nos descubriremos virtualmente. Y es que toca hablar de un ilustrador impresionante. De acuerdo, reconozco que voy a hablar de un amiguete… Pero nadie puede negar que se trata de un auténtico artista. Y no es que se merezca una Flor: se merece el Ramillete entero.

Se llama Raúl Morales, aunque su nombre de guerra es Neko. Gato en japonés. Es ilustrador y animador. No sé si Neko tiene tantas vidas en la realidad como los animales que tanto le gustan (veréis que los gatos son motivo recurrente en su obra), pero sí tiene dos vidas artísticas. Dos caras de una misma moneda. La cara más oscura le lleva a llamarse BlackNeko; podéis verla en su primera web. Allí encontraréis muestras de su trabajo en el terreno de los videojuegos, a los que se ha dedicado durante los últimos años. Y su cara más amable se desvela en su segunda web, WhiteNeko. En ella, Neko presenta dibujos más propios del universo infantil. Dibujos (éstos u otros similares) que confío ver publicados algún día en un álbum ilustrado de calidad.

Amistades aparte, no puedo negarlo: babeo viendo las ilustraciones de Neko. Su capacidad para el dibujo es innegable, como lo es también su capacidad para imaginar mundos fantásticos increíbles, poblados de personajes entrañables y criaturas míticas. Por no hablar de sus paisajes y fondos: los dibuja con una precisión y un detallismo que te hace creer que podrías trasladarte allí en un instante, tocar el agua o ver cómo el viento agita la hierba. ¡Qué Arte tienes, Raúl! :-)

Para muestra, aquí tenéis uno de sus bocetos. Un dibujo gatuno, por supuesto.

 

 

Els Amics de les Arts

12 June 2009

Els Amics de les Arts te pillan por sorpresa. Los descubres una noche, por casualidad, en el programa de radio que sueles oír. Suena su canción más popular, A vegades. Pegadiza, divertida, ingeniosa. Y sonríes al escucharla. Tú no le das más importancia, pero lo cierto es que ya ha empezado la seducción. Días más tarde, en el mismo programa, A vegades vuelve a sonar. Y tú, al escucharla de nuevo, sonríes sin darte cuenta. La tarareas. No lo sabes aún, pero el virus amiguero te ha contagiado.

Pasan días y, de repente, sin venir a cuento, la canción vuelve a tu cabeza. Te entran ganas de escucharla. ¿Cómo se llamaba el grupo?, te preguntas. Por suerte recuerdas la letra del estribillo. Un poco de búsqueda googeliana y das con el nombre: tienen un perfil en MySpace. Entras a echarle un vistazo y te informas sobre los cuatro Amics. Escuchas las canciones de su último disco, Castafiore Cabaret. Te gustan. Te gustan mucho. Su música, sus juegos de palabras, sus referencias televisivas, su ironía… Te gusta que cada canción suene diferente y que todas suenen francamente bien.

Sigues investigando y encuentras algunos vídeos. Los miras. Te ríes con El código da Vinci. Quieres más. Ahí es cuando te das cuenta de que algo pasa con Els Amics de les Arts. Intuyes que te están atrapando. Descubres un link a su página web y, cómo no, clicas en él. Navegas por la web. Te sorprende poder descargarte toda la discografía sin pagar un euro, cortesía de la casa. Empiezan a caerte simpáticos, estos Amics.

Visitas su blog, lees sus posts, les conoces un poquito más. Te enteras de que pronto actuarán en Barcelona. Ni siquiera te lo planteas: tú tienes que ir a ese concierto. Así que vas. Ya está, has caído en la trampa. Descubres que, en directo, els Amics se crecen. Acompañan sus canciones con una puesta en escena fantástica. Todo está pensado al milímetro, todo se complementa: proyección de vídeos, monólogos humorísticos, guiños al público, improvisaciones… Los cuatro Amics son protagonistas por igual. Cantan, interpretan, disfrutan por igual. Y, por supuesto, te hacen disfrutar a ti. Te convierten en su fan.

Ya no hay marcha atrás. Els Amics de las Arts te tienen pillada. Pero no te importa. Al contrario: estás decidida a propagar el virus amiguero. ¿Quién quiere contagiarse?

Té cada tarde

4 June 2009

Un cuento reencontrado que escribí hace siglos para un concurso. No recuerdo bien cuáles eran las condiciones para el texto: tenía que estar relacionado con el té, eso seguro; e intuyo que debía ser muy corto… No gané. Pero ahí queda el intento:

 

Té cada tarde

Te miro y sonrío; tú me crees atenta a tus palabras pero no estoy escuchándote. Tengo otros intereses: vigilo tus gestos, tus miradas, tus labios rozando la taza de té… Tensa, aunque tú no lo aprecies, doy sorbitos a mi café mientras fantaseo pensando que hoy por fin tendré suerte. Te sorprendería saber cuánto me divierte oírte alabar ese toque personal en el té que preparo diariamente. Tesoro, lo que estás saboreando es tu muerte. Tendré que llorar tu ausencia cuando al fin caigas, aunque a escondidas la celebre con una buena infusión, elaborada esta vez sin ningún misterioso ingrediente…