Regalar sonrisas
7 January 2009Leí hace días en La Vanguardia un artículo sobre el poder de las sonrisas. Regalarlas no cuesta dinero ni esfuerzo alguno; en cambio, sus efectos son altamente positivos no sólo para el que las recibe, sino también para quien las ofrece. Entonces, ¿por qué nos cuesta tanto sonreír a veces? Parece que lo habitual hoy en día es ir con semblante serio por la vida. Hagamos la prueba: imaginad que nos cruzamos en la calle con un desconocido que sonríe al caminar. Nadie le acompaña, así que no está manteniendo una conversación con nadie que le haya podido explicar algo gracioso; es decir, sonríe simplemente porque le apetece. Probablemente le miremos de reojo, extrañados, y pensemos que anda un poco ido de la cabeza, ¿verdad? Exagero, claro está… o no.
Bastante mal está el panorama actualmente como para dedicarse a sonreír, dirán algunos. Aunque eso no es más que una excusa… Pensar en positivo predispone las cosas a tu favor. Es una especie de “quid pro quo”: sonreírle a la vida para que la vida te sonría a ti. Si os aseguro que quien dice esto es una pesimista recién convertida al bando de los optimistas, ¿le daréis más valor a mi consejo?
Además, practicar el “sonrisismo” (no os molestéis en buscar el palabro en el diccionario, no existe) con los demás abre más puertas que cualquier grito impositivo, gesto violento o acto de desconfianza. Por supuesto que no se trata de querer verlo todo de color rosa, pero algún término medio debe de haber entre pecar de ingenuidad y desconfiar del prójimo por naturaleza… Otra noticia que leí recientemente, esta vez en El País, explicaba el caso de una familia musulmana que pretendía volar de Washington a Orlando para celebrar la Nochevieja. A alguien de entre el resto de pasajeros se le metió entre ceja y ceja que aquella familia daba mala espina, así que todos sus integrantes fueron invitados a abandonar el avión. Al final resultó ser una falsa alarma, pero la familia musulmana perdió el vuelo y tuvo que comprar billetes nuevos. El resto de pasajeros tampoco llegó a tiempo a su destino.
Puede que más de uno esté pensando ahora mismo que acabo de ligar dos temas que nada tienen que ver en un mismo post. ¿Un poco pillado por los pelos, quizás? Pues atentos que ahí va otra vuelta de tuerca al asunto: si el objetivo de hoy es regalar sonrisas, dejadme contribuir a la causa con un vídeo. Se trata del nuevo anuncio de Heineken y su particular visión de las prioridades femeninas y masculinas en lo que a fondos de armario se refiere… ;-)